"¿Puedes aceptar un perdón que no crees merecer?"
Clara visita a Lucía después de veintitrés años. Le devuelve la cinta rosa. Le pide perdón. Y Lucía, sin dudar, sin rencor, le dice: "Te perdoné hace tiempo. Solo necesitaba que vinieras." Clara no puede aceptar el perdón. No se siente merecedora. Pero Lucía insiste. "No fue tu culpa. Tenías ocho años."