"¿Abrirías la puerta que sabes que te destruirá?"
Mateo encuentra una puerta roja en la planta baja de la clínica. No tiene picaporte. Solo una placa metálica. Al otro lado, alguien llora. Alguien que ha estado llorando durante tanto tiempo que el llanto se ha vuelto parte de su respiración. Alguien que Mateo conoce.