"¿Te pondrías un vestido que pertenece a una vida que no viviste?"
En el armario de la casa de la playa, Elena encuentra el vestido de novia que su madre nunca usó en esta línea de tiempo. Lo toca. Lo huele. Se lo prueba frente al espejo. Le queda perfecto. Como si hubiera sido cosido para ella. Como si, en algún lugar, en alguna realidad, estuviera destinada a usarlo.