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El Laberinto

Dilemas morales, preguntas incómodas y escenarios hipotéticos extraídos de las novelas. No hay respuestas correctas. Solo caminos. ¿Cuál eliges?

Todas 58 Código Fantasma 4 El efecto Mandela de mi madre 4 El mapa de los que se fueron 4 El médico de la planta baja 1 El orfanato de las voces 4 El que susurra en el quinto piso 4 El test de Rorschach digital 4 El hombre que recordaba el futuro 4 La casa que escucha 4 La Foto de la Mujer que Llega Tarde 4 Las manos que plantaron mi casa 4 Legajo 07-34 5 El médico de la planta baja 4 El peso de los que duermen 4 REMEMBER 4
Mostrando 4 de 58 laberintos
El niño que enterraste
El peso de los que duermen
"¿Es la omisión tan grave como la acción?"
Simón Lagos bajó al pozo de Santa Clara cuando tenía quince años. Encontró a Nicolás con vida. Pero en lugar de pedir ayuda, lo envolvió en una sábana y lo enterró en otro pozo. No lo mató. Pero lo enterró vivo. Y eso, como él mismo descubre, es peor.
La confesión que no hiciste
El peso de los que duermen
"¿Cuánto tiempo puedes cargar con una culpa que no confiesas?"
Simón Lagos pasó treinta años sin confesar lo que hizo. Treinta años de insomnio. Treinta años de sueños con la cuna vacía. Treinta años de culpa que no podía nombrar. Hasta que el cuerpo dijo basta. Hasta que los moretones aparecieron. Hasta que la cuna se meció sola. Hasta que Nicolás lo llamó desde el fondo del pozo.
El sueño que no es tuyo
El peso de los que duermen
"¿Puede la culpa de uno convertirse en la pesadilla de todos?"
Los pacientes de Simón Lagos sueñan con la misma cuna vacía. No se conocen entre sí. No saben que comparten el sueño. Pero todos sienten la misma culpa. Una culpa que no les pertenece. Una culpa que Simón les transmitió sin saberlo. La culpa no se queda en quien la cometió. Se contagia. Se pega. Se transmite como una enfermedad. Y cuando se sueña, encuentra a otros que también enterraron algo.
El perdón que no mereces
El peso de los que duermen
"¿Puedes perdonarte si la persona a la que dañaste ya te perdonó?"
Simón Lagos enterró a Nicolás Fernández cuando tenía quince años. Lo enterró vivo. Lo dejó morir solo. Treinta años después, encuentra la libreta de Nicolás. En ella, el niño escribió: "Simón me prometió que volvía. Pero no volvió. Entonces yo fui a buscarlo. Y él estaba en el parque. Me encontró. Me abrazó. Y después me enterró acá." Nicolás no escribió una acusación. Escribió un perdón. Un perdón que Simón no se siente capaz de aceptar.
Ambiente
♪ sonando