"¿Es la omisión tan grave como la acción?"
Simón Lagos bajó al pozo de Santa Clara cuando tenía quince años. Encontró a Nicolás con vida. Pero en lugar de pedir ayuda, lo envolvió en una sábana y lo enterró en otro pozo. No lo mató. Pero lo enterró vivo. Y eso, como él mismo descubre, es peor.