"¿Qué harías si supieras que alguien te espera desde hace cuarenta años?"
El 44 lleva cuarenta años sentado en una silla en el quinto piso. Espera a que alguien venga a buscarlo. Espera a que alguien diga su nombre. Espera a que alguien rompa el silencio. Pero nadie viene. Nadie lo busca. Nadie lo nombra. Y la silla, que debería ser un mueble, se convierte en una condena.