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Relicario

Objetos que guardan memoria. Reliquias del terror psicológico. Cada objeto es un testigo mudo de una historia que no debería ser olvidada.

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Mostrando 7 de 71 reliquias

La cuna de mimbre
Vacía, pero meciéndose sola
Una cuna de mimbre, trenzada como una jaula. Sus varillas proyectaban sombras que no correspondían a ninguna fuente de luz. En el centro de una habitación blanca. Siempre vacía. Siempre meciéndose.
Objetos 1994
El peso de los que duermen
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La hoja de liquidámbar
Roja, seca, con forma de abanico. Aparece donde no debería.
Una hoja seca de liquidámbar, roja, con forma de abanico. Apareció por primera vez en el bolsillo de la bata de Simón Lagos. Luego en su felpudo. Luego en la almohada de su celda. La hoja no es de Buenos Aires. No hay liquidámbares en Buenos Aires. Pero la hoja sigue apareciendo, como un mensaje que nadie escribió pero que alguien está enviando.
Umbrales 1994-2026
El peso de los que duermen
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La pala de la abuela
Oxidada, con una muesca en el mango. La que cavó el segundo pozo.
Una pala oxidada, con el mango de madera podrido y la hoja cubierta de óxido. Tiene una muesca en el mango, una pequeña marca en forma de media luna que Simón hizo cuando era niño, jugando en el jardín. La pala estaba en el fondo del pozo de Santa Clara. No era de Simón. Era de su abuela. La misma pala que usó para cavar el segundo pozo. La misma pala que usó para enterrar a Nicolás.
Objetos 1994
El peso de los que duermen
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La libreta de Nicolás
Impermeable, escrita con letra de niño. La que sobrevivió al agua y al tiempo.
Una libreta impermeable, de tapas de plástico, con las páginas amarillentas y la letra temblorosa de un niño de cuatro años. Estaba apoyada sobre el pecho del esqueleto de Nicolás, en el fondo del segundo pozo. Las palabras están escritas con una presión que ha dejado marcas en el papel. Son las palabras de un niño que sabía que se estaba muriendo. Y que quería dejar un mensaje.
Expedientes 1994
El peso de los que duermen
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El cuaderno de la abuela
Tapas negras, letra temblorosa. El que confiesa el otro crimen.
Un cuaderno de tapas negras, con las hojas amarillentas y el lomo roto. La letra es temblorosa, la de una mujer mayor que ya no tiene fuerza en las manos. Contiene entradas sobre "la noche del pozo" y sobre "el otro niño". El cuaderno no es un diario. Es una confesión. La confesión de una mujer que enterró a un niño. Y que ayudó a enterrar a otro.
Expedientes 1985-2005
El peso de los que duermen
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La manta gris
Rala, deshilachada, con olor a tierra mojada. La que cubrió el cuerpo.
Una manta gris, rala, con el borde deshilachado. Simón la encontró en el fondo del pozo de Santa Clara, flotando en el agua negra. Es la misma manta que vio en el sueño de la cuna. La misma manta que cubría el fondo del pozo en sus pesadillas. La misma manta que envolvió el cuerpo de Nicolás. La manta no es un objeto. Es un sudario.
Objetos 1994
El peso de los que duermen
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La carta de Irene
La despedida que no pudo ser en persona. La que decía "Traé mate".
Una carta escrita a mano, con letra temblorosa, en papel de carta arrugado. Irene la escribió cuando ya no podía viajar, cuando las piernas dejaron de responderle. La carta decía: "No voy a poder viajar más. Las piernas ya no me responden. El médico dice que es cuestión de tiempo. No mucho. Pero quería que lo supieras por mí, no por otro." Y al final, una posdata: "Te dejé un lugar para que me visites. No traigas flores. Traé mate."
Expedientes 2029
El peso de los que duermen
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