Una silla de madera sencilla, con las patas desgastadas y el asiento de cuero raído. Está en el centro del sótano original, rodeada de nombres escritos con tiza. Lucas se sentó en ella durante veinte años, esperando. Mateo se sentó en ella cuando decidió quedarse. Y ahora, Elías se sienta en ella, esperando a los que vendrán. La silla no es un mueble. Es un trono. El trono del guardián.
Objetos
2004
El mapa de los que se fueron
Explorar reliquia