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Relicario

Objetos que guardan memoria. Reliquias del terror psicológico. Cada objeto es un testigo mudo de una historia que no debería ser olvidada.

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Mostrando 7 de 71 reliquias

Los frascos enterrados
Nombres bajo la tierra, esperando
Frascos de vidrio soplado, con tapa de metal oxidado, enterrados bajo cada flor del jardín. Cada uno contiene un nombre. Cada nombre es el de un familiar. Cada fecha es el día de su muerte.
Objetos 1984
Las manos que plantaron mi casa
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El cuaderno de los nombres
El registro de todas las siembras. La tinta es sangre mezclada con jugo de raíces.
Un cuaderno grande, de tapa negra, con las esquinas desgastadas por el uso. El cuero de la cubierta está agrietado, y en la superficie se ven pequeñas manchas oscuras que podrían ser tinta o sangre. La primera página dice: "Registro de siembras. Años 1943-1984. No abrir sin guantes. La tinta es sangre mezclada con jugo de raíces." Las páginas contienen una lista de nombres, fechas, coordenadas y una última columna con una palabra o un signo: "¿Floreció? Pendiente."
Expedientes 1943-1995
Las manos que plantaron mi casa
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La flor blanca del centro del jardín
La que crecía donde estaba el rosal de los dientes. La que respiraba. La que tenía su nombre.
Una flor blanca, enorme, del tamaño de una sábana tendida al sol. Sus pétalos son gruesos como cuero, y en el centro no hay estambres ni pistilos. Hay una cavidad. Un hueco oscuro, húmedo, que palpita. La flor crecía en el centro exacto del jardín, donde el abuelo había plantado el rosal de los dientes. No era una flor de la Mater. Era otra cosa. Era la flor que respiraba. La que tenía el nombre de Mateo grabado en su cavidad.
Objetos 1984-2026
Las manos que plantaron mi casa
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El sobre de la madre
El que le dio antes de morir. El que decía: "No lo abras hasta que estés allí."
Un sobre de papel manila, cerrado con cera roja. La cera tiene la forma de una flor. Dentro, una carta escrita a mano, con la letra temblorosa de una mujer que sabía que estaba a punto de morir. La carta dice: "No vuelvas. Pero si vuelves, busca la puerta falsa. Está en el sótano, detrás de la estantería de raíces. Ábrela con tus manos, como la tierra te enseñó. Entierra a Flora donde debe estar. Luego corre. Corre y no mires atrás." El sobre contiene también una llave pequeña, de bronce, con una etiqueta que dice: "Sótano. Puerta falsa. Detrás de la estantería."
Expedientes 2026
Las manos que plantaron mi casa
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El frasco vacío
El que tenía su nombre. El que estaba esperando ser llenado.
Un frasco pequeño, de vidrio soplado, con una tapa de metal oxidado. En la tapa, grabado con punzón, dice: MATEO. El frasco está vacío. No contiene tierra, ni gel ámbar, ni restos humanos. Solo aire. Aire que vibra ligeramente, como si el frasco estuviera esperando ser llenado. El frasco es la oportunidad de Mateo. La oportunidad de llenarlo con su nombre verdadero. La oportunidad de escapar del ciclo. O de quedarse en él para siempre.
Objetos 2026
Las manos que plantaron mi casa
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La semilla del bosque
La que encontró en el corazón de la Mater. La que plantó en tierra virgen. La que despertó a la Mater.
Una semilla negra, del tamaño de un puño, con vetas doradas que brillan débilmente en la oscuridad. No es una semilla como las que se plantan en los jardines. Es la semilla del bosque. La semilla de lo que la Mater fue antes de la herida. La semilla que Flora encontró. La semilla que la madre de Mateo quería plantar. La semilla que Mateo encontró en el corazón de la Mater y plantó en tierra virgen. La semilla que despertó a la Mater. La semilla que, al germinar, cerró la herida.
Objetos 2026
Las manos que plantaron mi casa
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El árbol del jardín de la memoria
El que creció donde estaba el rosal de los dientes. El que da sombra. El que da flores. El que da paz.
Un árbol joven, de tronco delgado y ramas que se extienden hacia el cielo como brazos abiertos. Sus hojas son de un verde intenso, casi brillante, y en sus ramas más bajas cuelgan pequeñas flores blancas que se mueven suavemente con el viento. No huelen a jazmín ni a podredumbre; huelen a tierra limpia, a agua de lluvia, a algo que Mateo no podía nombrar pero que reconocía como la paz. El árbol creció donde estaba el rosal de los dientes. El árbol es el nuevo corazón del jardín. El árbol es la prueba de que la vida puede nacer de la muerte.
Objetos 2026
Las manos que plantaron mi casa
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