Volver al inicio

Relicario

Objetos que guardan memoria. Reliquias del terror psicológico. Cada objeto es un testigo mudo de una historia que no debería ser olvidada.

Filtrar por categoría
Filtrar por novela
Limpiar filtros

Mostrando 5 de 71 reliquias

Los frascos enterrados
Nombres bajo la tierra, esperando
Frascos de vidrio soplado, con tapa de metal oxidado, enterrados bajo cada flor del jardín. Cada uno contiene un nombre. Cada nombre es el de un familiar. Cada fecha es el día de su muerte.
Objetos 1984
Las manos que plantaron mi casa
Explorar reliquia
La flor blanca del centro del jardín
La que crecía donde estaba el rosal de los dientes. La que respiraba. La que tenía su nombre.
Una flor blanca, enorme, del tamaño de una sábana tendida al sol. Sus pétalos son gruesos como cuero, y en el centro no hay estambres ni pistilos. Hay una cavidad. Un hueco oscuro, húmedo, que palpita. La flor crecía en el centro exacto del jardín, donde el abuelo había plantado el rosal de los dientes. No era una flor de la Mater. Era otra cosa. Era la flor que respiraba. La que tenía el nombre de Mateo grabado en su cavidad.
Objetos 1984-2026
Las manos que plantaron mi casa
Explorar reliquia
El frasco vacío
El que tenía su nombre. El que estaba esperando ser llenado.
Un frasco pequeño, de vidrio soplado, con una tapa de metal oxidado. En la tapa, grabado con punzón, dice: MATEO. El frasco está vacío. No contiene tierra, ni gel ámbar, ni restos humanos. Solo aire. Aire que vibra ligeramente, como si el frasco estuviera esperando ser llenado. El frasco es la oportunidad de Mateo. La oportunidad de llenarlo con su nombre verdadero. La oportunidad de escapar del ciclo. O de quedarse en él para siempre.
Objetos 2026
Las manos que plantaron mi casa
Explorar reliquia
La semilla del bosque
La que encontró en el corazón de la Mater. La que plantó en tierra virgen. La que despertó a la Mater.
Una semilla negra, del tamaño de un puño, con vetas doradas que brillan débilmente en la oscuridad. No es una semilla como las que se plantan en los jardines. Es la semilla del bosque. La semilla de lo que la Mater fue antes de la herida. La semilla que Flora encontró. La semilla que la madre de Mateo quería plantar. La semilla que Mateo encontró en el corazón de la Mater y plantó en tierra virgen. La semilla que despertó a la Mater. La semilla que, al germinar, cerró la herida.
Objetos 2026
Las manos que plantaron mi casa
Explorar reliquia
El árbol del jardín de la memoria
El que creció donde estaba el rosal de los dientes. El que da sombra. El que da flores. El que da paz.
Un árbol joven, de tronco delgado y ramas que se extienden hacia el cielo como brazos abiertos. Sus hojas son de un verde intenso, casi brillante, y en sus ramas más bajas cuelgan pequeñas flores blancas que se mueven suavemente con el viento. No huelen a jazmín ni a podredumbre; huelen a tierra limpia, a agua de lluvia, a algo que Mateo no podía nombrar pero que reconocía como la paz. El árbol creció donde estaba el rosal de los dientes. El árbol es el nuevo corazón del jardín. El árbol es la prueba de que la vida puede nacer de la muerte.
Objetos 2026
Las manos que plantaron mi casa
Explorar reliquia
Escríbeme
Ambiente
♪ sonando