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Los mapas dibujados a mano

El arte de no perderse
Casa de Mateo (el cartógrafo) 2004 El mapa de los que se fueron

La reliquia

Mapas dibujados a mano, con tinta negra, en papel envejecido. No son mapas de lugares reales. O sí. Al superponerlos con mapas oficiales, las coordenadas coinciden con casas donde hubo desapariciones no resueltas.

Historia del objeto

Mateo era cartógrafo. Pasaba sus noches trazando mapas de lugares que nadie quería recordar: zonas de conflicto, territorios olvidados, fronteras que ya no existían.

Un día, empezó a recibir paquetes anónimos. Dentro, mapas dibujados a mano. No eran mapas de lugares reales. O sí. Al superponerlos con mapas oficiales, las coordenadas coincidían con casas donde hubo desapariciones no resueltas.

El primer mapa llevaba a una casa abandonada. El segundo, a un parque. El tercero, a un sótano.

Mateo investigó. Descubrió que los mapas los había dibujado un niño desaparecido hace veinte años. Y que los mapas no mostraban dónde estaban los cuerpos. Mostraban dónde estaban las entradas.

El eco

No necesitás saber a dónde vas para dibujar un mapa. Necesitás dibujar un mapa para empezar a saber a dónde vas. El lápiz es más valiente que la brújula. El lápiz se anima a trazar aunque no esté seguro.

Conexión con la novela

En "El mapa de los que se fueron", los mapas son el símbolo de la memoria y la pérdida. Mateo descubre que los mapas los dibujó él mismo, dormido, sin recordarlo. La última coordenada lo lleva a su propio departamento. Debajo de la alfombra, encuentra una trampilla que no sabía que existía.

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