La memoria no es un archivo fiel. Es un narrador creativo que reescribe, borra y reorganiza para protegernos. Pero lo enterrado no desaparece. Se convierte en síntomas.
En "REMEMBER", Clara no recordaba haber soltado la mano de su hermana. Pero su cuerpo sí. Las pesadillas. Los moretones. La cinta de pelo que aparecía en lugares imposibles. El olor a jazmines y agua estancada. El juego no le muestra nada nuevo. Solo le devuelve lo que ella misma enterró.
No recordaba haber soltado ninguna mano. Pero el cuerpo recuerda lo que la mente borra. La memoria no es un juez. Es un archivero cansado que hace lo que puede con los materiales que tiene. A veces entierra lo que duele. A veces entierra lo que avergüenza. A veces entierra lo que aún no sabemos procesar.
Elige un recuerdo difícil. Escríbelo como si le hubiera pasado a un amigo. Cambia los nombres. Luego pregúntate: "¿Qué le diría a ese amigo? ¿Lo juzgaría o lo entendería?" La respuesta suele ser: lo entendería.