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Película

El bebé de Rosemary: el miedo a perder el control del propio cuerpo

Una confesión sobre el terror más íntimo
Roman Polanski 1968 Película

Vi El bebé de Rosemary por primera vez en una madrugada de insomnio. Tenía veintidós años y creía que el terror era cosa de monstruos bajo la cama. Terminé la película a las 4:00 AM con las manos temblorosas. No era miedo a lo sobrenatural. Era otra cosa.

Rosemary no está poseída por un demonio. Está habitada. Su cuerpo se ha vuelto territorio de otro. Y lo peor es que nadie le cree. Su marido, su médico, sus vecinos. Todos la miran con una sonrisa que dice: "Sabemos algo que tú no sabes."

Esa es la clave del terror de la película. No es el hijo del diablo. Es la soledad de no ser dueña de su propio cuerpo.

Rosemary sospecha. Intuye. Pregunta. Pero todos la tratan como si estuviera loca. Su marido le dice que está siendo paranoica. El médico le dice que son hormonas. Sus vecinos le dicen que se calme.

Y mientras tanto, algo crece dentro de ella. Algo que ella no pidió. Algo que nadie le explicó. Algo que todos, excepto ella, parecen aceptar.

El final de la película no es un final. Es una aceptación. Rosemary mira a su hijo. No es un niño. Es otra cosa. Pero es suyo. Y en ese momento, el horror no es el monstruo. Es el reconocimiento de que no hay salida. De que su cuerpo ya no es suyo. De que el mundo ha decidido por ella.

El terror de El bebé de Rosemary no es teológico. Es ginecológico. Es el terror de ser mujer en un mundo donde tu cuerpo es territorio de otros. Donde tu útero es un espacio público. Donde tus decisiones son cuestionadas, ignoradas, anuladas. Donde te dicen que estás loca cuando sabes que no lo estás.

Esta es mi obsesión con esta película: el reconocimiento de un miedo que no sabía que tenía. El miedo a que mi cuerpo dejara de ser mío. El miedo a que alguien más decidiera por mí.

""Esto no es un sueño. Esto es real." — Rosemary"

""El hijo de Satanás tiene los ojos de su padre." — Roman Polanski"

El eco

El terror de Rosemary no es el diablo. Es la certeza de que su cuerpo ya no le pertenece. Que algo está creciendo dentro de ella sin su permiso. Que todos los que la rodean saben más que ella. El terror más profundo no es el que viene de afuera. Es el que viene de la traición de los que deberían cuidarte.

Ambiente
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